Archivos mensuales: diciembre 2017

EL POR QUÉ DE MI ALIMENTACIÓN

 

Sois muchos los que os asombráis y preguntáis a cerca de lo exigente que soy con mi alimentación, es por ello que me he decidido a escribir este post, por eso, y por si consigo convenceros de cambiar, por que nos vamos a engañar.

Hará unos cuatro años una persona muy cercana enfermó de gravedad. Cuando le preguntamos a los médicos sobre como deberíamos contribuir a mejorar el cuadro de la enfermedad con la alimentación y la respuesta fue: “ninguna, puede comer lo que quiera excepto tomar alcohol” ya podéis imaginaros cual pudo ser nuestra cara de asombro…

Hasta ese momento había escuchado y leído, por encima, las evidencias de que ciertos alimentos podían contribuir a contraer enfermedades (como el cáncer entre otras), o a empeorar el cuadro de las mismas, y que por el contrarío muchos otros pueden ayudar. Si, lo había escuchado, como seguramente muchos de vosotros, pero no le había prestado atención, al igual que ahora muchos de vosotros. No le había prestado atención principalmente por dos motivos, el primero, que muchas veces, o quizá por mi edad, se vive mejor en la ignorancia; y el segundo, que nunca, hasta entonces, le había visto las orejas al lobo…

Fue en ese mismo instante cuando me di de bruces con la realidad, me puse a leer libros y artículos, empecé a investigar e indagar, vi y escuché conferencias, y llegué a una conclusión: QUÉ MAL ESTABA HACIENDO LAS COSAS! Que ciega había estado y cuanto me quedaba por cambiar y aprender.

Desde ese mismo instante empecé a cambiar muchos de mis hábitos, en primer lugar y de un día para otro se acabó el azúcar en las infusiones, las bebidas azucaradas y los restaurantes de comida basura. Empecé a leer las etiquetas de TODOS los alimentos, y cuando digo todos me refiero a todos! Pasé de hacer la compra en 5 minutos simplemente fijándome en lo que me apetecía comer y en el precio, a leer y analizar cada uno de los productos que caían en mis manos y que al final casi todos se volvían a la estantería. Tardaba tres veces más en el supermercado y además no me llevaba casi nada… La verdad resultaba un poco frustrante y desesperante… pero poco a poco me fui acostumbrando y aprendiendo a llevar a cabo esta nueva forma de vida.

En realidad, como todo, esto es un proceso. No puedes cambiarlo todo de la noche a la mañana, se trata en primer lugar de QUERER CAMBIARLO y en segundo lugar de tener unas pautas básicas e intentar seguirlas. Estas son las mías por si te pueden ayudar:

Basicamente no como cosas ultraprocesadas, que tengan azúcar, harinas refinadas, aceites refinados, exceso de sal o conservantes y aditivos. Es decir, compro la materia prima, la comida de verdad. El pan, solo integral y por norma general lo hago yo en casa, lo mismo que las galletas o bizcochos, no los compro ya que no cumplen con los requisitos antes mencionados, suelen llevar harina no integral, azúcar o endulzantes, por lo tanto si me apetece un dulce lo hago yo. Tampoco como carne, pero eso es una elección personal, en el caso de que la comas, mi recomendación es que sea de calidad y evites las procesadas (embutidos sobre todo). 

Desde mi punto de vista para estar sano hay tres aspectos fundamentales: Hacer ejercicio físico diariamente,  seguir una alimentación sana y con comida de verdad y las emociones. Voy a explicaros como entiendo el funcionamiento del cuerpo con una metáfora: Creo que nuestro cuerpo funciona como el filtro de una piscina, entra “porquería” en el agua y el filtro se encarga de depurarla, cuando el filtro está saturado y no puede limpiar el agua es cuando surgen las enfermedades. Evidentemente no todos los filtros son iguales ni a todas las piscinas llega la misma cantidad de suciedad, por ello, creo en la necesidad de encontrar un equilibrio entre toda la suciedad que recibe nuestro organismo (comida basura, malos hábitos, tabaquismo, alcohol, contaminación, ansiedad, estrés…) y lo que nuestro “filtro” sea capaz de depurar, ya sea mediante el funcionamiento del organismo como a través de la práctica habitual de ejercicio físico o emociones positivas.  

Como he dicho anteriormente, todo es un proceso,  y siempre quedan cosas por mejorar, pero a decir verdad, ahora mismo estoy, en general, satisfecha con mis hábitos de vida. Desde este cambio significativo en la alimentación ya he notado muchas mejoras en mi estado general de salud: No he vuelto a tener prácticamente dolores de cabeza o de ovarios, llevo años sin tomar ibuprofeno, cuando antes no faltaban en mi bolso. Me pasaba los inviernos con catarros y mocos y ahora haciendo memoria creo que el último fue hace más de un año. Ahora me siento con más vitalidad y energía, las digestiones no son pesadas, al contrarío, es justo cuando termino de comer cuando más animada me siento, es como si la comida fuera la gasolina, y de hecho es así, el alimento entra en el organismo y mediante diferentes procesos químicos se convierten en nutrientes, y por esta misma razón ¿No parece necesario que ésta sea de la mejor calidad? 

Os dejo esa pregunta con el fin de haceros reflexionar, y me despido así, citando a Hipócrates:

“Que el alimento sea tu medicina y que tu medicina sea el alimento”

libros que recomiendo:

– “Mis recetas anticáncer” y “Mi revolución anticáncer”  de la Dra. Odile Fernandez

– “Mi dieta cojea” de Aitor Sanchez

Artículo:

Alimentación, epigenética y salud

 

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